3/4/09

¡ME HA TOCADO LA PRIMITIVA!

Me ha tocado la primitiva... en el hombro y me dice: ¡ Quiero un abrigo de visón como el de la rubia de la Cueva de los huevos ! La muy ladina llevaba en la mano la autorización que tanto tiempo llevabamos esperando, la FUCK, ya que queríamos tener un hijo y la autoridad nos había enviado, al fín,la placa que teniamos que poner a la entrada de la cueva," Fornication Under Consent of King ".Sin esa licencia no se podía hacer nada.
Así que tengo que dejar la partida de fournieres que estaba echando con los amigos en la taberna Zalduendensis y preparar los bártulos para ir a cazar unos cuantos de esos mustélidos. Por la zona solamente se podían cazar en el poblado burgensis a la salida de la Cueva del Moro(la última vez cogimos en aquellas orillas cuatro pellejos de cordero llenitos de cangrejos).







Había que desenterrar el tronco de cedro, que pacientemente había vaciado para darle forma de barquita, que un rayo había quemado por dentro y que usaba para pescar.Desde nuestra cueva atapuerquensis se podía ir por una galería de aguas subterráneas de unos quince kilómetros, por los parajes llamados Quintanilla-Rio Pico, Pallafría-Villafría, Villayerno-Morquillas, Villatoro y salida en el poblado de Burgos por la Cueva del Moro.
Entre lo que tenía que llevar no podía faltar un saco de yesca para mantener siempre encendida la antorcha para espantar a los murciélagos, y dentro de la cueva arrancar una estalactica fina por si me salia algún hipopótamo. No me podían faltar unas flechas para matar algo para comer, aunque la parienta me habia preparado unas costillas de ciervo que había secado al sol. La entrada de la cueva sólo la conocían las rapaces y allí iban a comer lo que pillaban, algún erizo,estaba lleno de plumas y trozos de hueso, y nosotros habiamos tapado la entrada con ramas. Me vino a despedir mi primitiva con la tablilla del FUCK en la mano.
A los pocos metros ya flotaba mi cáscara de cedro. los murciélagos asustados por la luz de la antorcha, revoloteaban chillando por las negruzcas paredes, y yo tenía que ir esquivando las estalactitas que caían por todos los lados. Los jodidos graffiteros habían entrado allí, y habian puesto perdidas las paredes, que si un cazador, un jabalí, un búfalo. Los muy... En una cavidad seca, habíamos enterrado al abuelo ya hace unos años con sus utensilios favoritos, su cuenco, sus palillos de huesos para los dientes y su abrigo favorito de oso. Ayudado por la corriente llego hasta la Caverna Alta, así llamada porque con la luz de la antorcha no se llega a ver el techo de la misma, atravieso también el gran lago, donde abundan cráneos de ciervos, jabalís, algún oso y restos de piezas de caza, flechas, hachas y demás y ya la corriente me arrastra hasta la salida.

Tras atar la canoa, salgo por la cueva del moro y observo al León de la RIVerA, arrastrando unos pellejos de caballo llenos de piezas de oro, y él al verme con ese aspecto tan salvaje, abandona su botín y sale corriendo en dirección a su cueva entre los cacareos de los cercanos patos. Había hecho la buena obra del día. ¡Y ahora a cazar cuatro visones!

3 comentarios:

Daniel Fuente dijo...

Me pierdo, con los bisontes, las estalactitas, las estalagmitas, el bufalo, la parienta, la primitiva y demas. Lo tuyo con los visones. ¡¡¡Que te han hecho los pobres visones!!!. Graffiteros ha habido siempre, prueba fehaciente es Altamira. Que la Fortuna os acompañe.

Anónimo dijo...

Moraleja: Hay que estar vigilantes y asustar al León para que no nos quite las monedas de oro-

Daniel Fuente dijo...

Veo que estais de vacaciones. Que os lo paseis bien.